Cuando alguien nos escribe con una idea —una foto, un boceto hecho a mano, o simplemente una palabra que describe lo que quiere sentir al usar la pieza— empieza un proceso de varias semanas que casi nadie ve desde afuera. Esto es lo que pasa entre ese primer mensaje y el día en que la pieza llega a tus manos.
1. Cuéntanos la idea
No necesitas un diseño terminado ni saber de joyería. Con una referencia visual, un boceto en el celular, o incluso una joya que quieras reinterpretar, nuestro equipo puede empezar a trabajar. Esta primera conversación normalmente ocurre por WhatsApp, y ahí definimos qué tipo de pieza quieres, para qué ocasión, y qué presupuesto manejas.
2. La diseñamos contigo
A partir de esa conversación, definimos forma, proporción y gramaje del oro. Te mostramos referencias y, si es necesario, un boceto o render de la pieza. Esta etapa es clave: apruebas el diseño antes de que se fabrique nada, así que no hay sorpresas cuando la pieza esté lista.
3. La construimos en el taller
Con el diseño aprobado, la pieza entra al taller en Cali. Ahí pasa por fundición, modelado, pulido y control de calidad, con la misma precisión de alta joyería que usamos en cualquier pieza de nuestro catálogo. El tiempo de fabricación varía según la complejidad —un anillo sencillo no toma lo mismo que una pieza con piedras o grabados— pero siempre te mantenemos informado del avance.
Una joya personalizada no se compra: se construye junto con quien la va a usar.
4. Revisión final y entrega
Antes de entregarla, revisamos la pieza terminada contra el diseño aprobado: acabado, peso, cierres, y que cualquier detalle grabado o piedra incluida esté exactamente donde debía estar. Solo entonces la pieza sale del taller hacia ti.
¿Qué se puede personalizar?
Casi todo: el tipo de pieza (anillo, cadena, esclava, aretes), el gramaje, el tipo de cierre, grabados de texto o fecha, e incorporar piedras. También trabajamos piezas inspiradas en una joya de familia que quieras reinterpretar en una versión nueva.
Si tienes una idea rondando la cabeza, este es el momento de contárnosla.