Casi todo el mundo tiene, guardado en algún cajón, oro que ya no usa: una cadena rota, un arete sin su pareja, un anillo de un diseño que ya no representa a quien lo tiene. En vez de dejarlo ahí indefinidamente, esa pieza puede volver a tener uso —convertida en algo nuevo.
Cómo funciona el proceso
Evaluamos el oro que traes: su pureza, su peso, y si tiene piedras que se puedan reutilizar. A partir de ahí, definimos contigo el diseño de la nueva pieza, igual que en cualquier proceso de fabricación personalizada. El oro se funde, se afina si es necesario para llegar a 18K, y se trabaja en la nueva forma que hayas elegido.
Qué se puede hacer con oro viejo o roto
Una cadena que perdió su pareja o su cierre puede convertirse en un anillo o una esclava. Varias piezas pequeñas y sueltas se pueden combinar en una sola pieza más significativa. Y un diseño que ya no usas —quizás por gusto, quizás por una talla que cambió— puede rediseñarse por completo sin perder el material.
El oro no pierde valor por estar roto o pasado de moda. Solo necesita un diseño distinto.
Por qué esto también es una decisión sostenible
Refundir y refabricar oro que ya existe, en vez de siempre partir de material nuevo, reduce la necesidad de extracción minera adicional. Es una forma concreta de economía circular aplicada a la joyería: el material se queda en uso, solo cambia de forma.
Qué necesitas para empezar
Trae o envíanos fotos de las piezas que tienes en mente, y te decimos el peso aproximado de oro disponible y qué tipo de pieza nueva se podría fabricar con ese material, sumando material adicional si el diseño lo requiere.
Si tienes oro guardado que no usas, cuéntanos y lo revisamos contigo.