Comprar un anillo por internet tiene una duda inevitable: ¿y si no me queda? Medir tu talla en casa es más simple de lo que parece, y te ahorra el ir y venir de un cambio. Aquí te explicamos dos formas de hacerlo con lo que ya tienes a mano.
Método 1: con un anillo que ya te quede bien
Toma un anillo que uses en el dedo que quieres medir y que te quede cómodo (ni apretado ni suelto). Mide el diámetro interno con una regla, de borde a borde, pasando por el centro. Con ese número en milímetros puedes ubicar tu talla en una tabla de conversión de tallas de anillo, que varía un poco según el país pero mantiene la misma lógica de diámetro.
Método 2: con un hilo o una tira de papel
Envuelve un hilo o una tira delgada de papel alrededor de la base del dedo, marca dónde se superpone, y mide esa longitud con una regla. Esa medida es la circunferencia de tu dedo, que también se puede convertir a talla con una tabla de referencia.
Mide siempre al final del día: los dedos se hinchan un poco con el calor y la actividad, y eso puede cambiar la talla en más de un número.
Cosas que pueden alterar la medida
La temperatura, la retención de líquidos y si acabas de hacer ejercicio pueden inflar ligeramente los dedos. Si tienes dudas entre dos tallas, generalmente es más seguro elegir la más grande: un anillo que queda un poco holgado se puede ajustar; uno que queda apretado, no siempre.
Si sigues con dudas
Cuéntanos por WhatsApp el ancho que mediste o envíanos una foto de la prueba con hilo — te ayudamos a confirmar la talla antes de que hagas el pedido. Y si vas a mandar a fabricar un anillo personalizado, la talla exacta es parte del proceso de diseño, así que la confirmamos contigo antes de empezar a construir la pieza.